Sigo muda ante el horror de Gaza.
Pero mi pensamiento consciente, mi dolor y mi esperanza en la Justicia Futura está dedicada estos días, como en muchas otras ocasiones, a las víctimas de esta horrenda masacre, ante la pasividad, complicidad, equidisdancia e hipocresía asesinas de eso llamado “naciones del primer mundo”, que no son más que cromos de colorines en manos del Gobierno Sionista illuminista mundial con el control de sus gobiernos, como el español.
Verguenza, espanto, repulsión..
Infinitas
Todo mi amor a esas familias y a esos seres humanos que están cerca de la muerte, o ven morir a los suyos, sin la oportunidad de recibir humanidad ni solidaridad de las naciones y los hombres del mundo.
Espero que en esas horas aciagas al menos puedan contar con el consuelo y la esperanza en la Justicia Suprema en un Ser Superior.

El blog de este hombre contiene información muy valiosa y vídeos hechos por móvil que consige hacer llegar a Internet.
El enlace al vídeo destacado de su blog, pertenece a unos hechos ocurridos en 2005 como explica de forma extensa en esa página.
Bombas de Fósforo blanco, arma química prohibida por el tratado de Ginebra.
Lunes, 5 de Enero: las fuerzas terroristas invasoras israelíes parten Gaza por la mitad. Armamento pesado, fuerzas de asalto, apoyo de bombarderos por mar, aire y tierra. En la última ofensiva de ayer hablan de más de 70 civiles muertos y de un soldado israelí. Vídeo y fuente BBC News
Simon Peres, presidente de Israel, declara que no pretenden ocupar el territorio, sino “aplastar el terror”. ¿La fórmula para aplastar “el terror” en un territorio en el que quieres aplastar a sus habitantes? = Crear el terror. Ver vídeo de sus declaraciones aquí.
5 de Enero. Al Yazeera News, más niños siguen muriendo en Gaza después del ataque del pasado sábado la lista de muertos alcanza 530
Artículo: Israel es un estado débil, que está muriendo
Artículo Por OREN BEN-DOR, traducido por Trinity a Tierra
Israel es un estado débil que se está muriendo.
Enlace al artículo original
Al igual que en el Líbano en 2006, la gente de Gaza está siendo asesinada por pilotos asesinos de un estado asesino. La infantería del ejército israelí pronto asesinará a muchos más. Esta repetición, ya esperada, de una gran escalada de violencia, se lleva a cabo tras un largo proceso puesto en marcha unilateralmente por Israel desde el momento en que despejó y retiró sus asentamientos y presencia física de Gaza, con la única intención de crear lo que ha sido descrito como un zoo humano por control remoto.
Israel ha mantenido desde entonces un absoluto control sobre las fronteras de Gaza, su espacio aéreo y marítimo, su economía, electricidad y fuentes de alimento y suministro médico. La gente de Gaza ha estado pasando hambre, humillaciones y siendo constantemente intimidada. Si la retirada inicial estaba enmarcada en las buenas intenciones o no importa poco, ahora que misiles “llenos de razones” están siendo disparados desafiantemente desde las ciudades israelíes de Sderot, Ashkelon y Beer Sheva.
Más allá del corto espacio de tiempo de descanso entre ataques de misiles, la escala de violencia de Israel provoca preguntas y reflexiones. Las acciones de Israel, justificada por la retórica de la “no elección” y la “auto-defensa”, puede finalmente ser la gota que colma el vaso del odio hacia Israel y dentro de éste, y tras el inicial choque y onda expansiva, es claro que vendrá mucha más violencia.
Asesinar a miembros individuales de Hamas, incluso infiltrar la organización, destruir su infraestructura y edificios, no destruirá la oposición legítima a la arrogante entidad con pretensiones de superioridad moral sionista. Ningún ejército, bien equipado y entrenado puede ganar un combate contra un número de gente, en aumento cada día, que ya no tiene ningún miedo a la muerte. Si existía odio contra los israelíes antes de la masacre de Gaza, el odio, después de esto, será de una magnitud muy diferente.
Dado el seguro fallo de intentos de traer la estabilidad por medio de la violencia, la intimidación, el hambre y la humillación, ¿qué es lo que, por Dios, motiva a Israel a esto?. ¿Qué imaginan los israelíes que conseguirán como resultado de esta masacre?. Debe haber algo que no conocemos aquí. Debe haber algo, algún ser y pensamiento, para los israelíes, que es lo que se preserva y conserva esta patología de provocar un permanente estado de violencia contra sí mismos. ¿Qué clase de pretensión de superioridad frente a los demás condiciona este deseo autodestructivo de ser odiado?
Gaza misma nos da una clave de la respuesta. Muchos de los palestinos que viven en Gaza son descendientes de los 750.000 refugiados que fueron expulsados en 1948 de lo que ahora es el estado judío. La ciudad israelí de Ashekelon se construyó sobre las ruinas de una ciudad palestina llamada Al Majdal, cuya gente fue expulsada en 1948, muchos de ellos a Gaza.
Solo movido por el objetivo de una limpieza étnica masiva podría un estado, de mayoría judía, ser establecido. Cualquier aspiración justa de regresar a su tierra por parte de los refugiados, con derechos reconocidos internacionalmente, significaría, por supuesto, el fin del proyecto sionista. Aquellos que eligen regresar, no sólo estarían amenazando a la mayoría judía. Al regreso, ejercerían presión para adquirir los mismos derechos de ciudadanía que los demás y, de esta forma, estos ciudadanos estarían cuestionando la premisa fundacional discriminatoria del estado judío, que asigna un diferente papel en el estado a todos aquellos que aprueban un test de “judiicidad”, tanto si viven en el país como si no. Por ello, por la misma razón que Israel discrimina a sus propios ciudadanos árabes no-judíos, impedirá el regreso de los refugiados.
La proliferación y dominio del discurso de legítima defensa y sus productos de desecho, tales como la aceptación sin critica de la legitimidad del estado de Israel, ocultan con bastante éxito el hecho de que Israel mismo es un estado de apartheid basado en la premisa de la separación misma. En nombre esta premisa de apartheid, la ocupación, desposesión y discriminación afectan a todos los ciudadanos de Palestina, tanto si viven en Gaza, West Bank, en el mismo Israel o en cualquier otra parte del mundo.
De ese modo, lo que se “preserva” siempre en este proceso es la falta de voluntad, o más bien la incapacidad de los israelíes de cuestionar la fundación de su propio estado apartheid. El mantra mal disimulado acerca de los misiles de Hamas, versus la legítima defensa de Israel, recluta cínicamente tanto a palestinos de Gaza, como a los israelíes de Sderot. Ocultar la falta de voluntad del estado judío para tratar con los sionistas racistas y colonialistas es mas importante que ninguna otra cosa.
Aceptar el derecho de Israel a existir de forma segura como estado judío se ha convertido ahora en un punto de referencia para la moderación política. Obama ya está cantando esa canción. Anti-sionistas igualitarios que cuestionan ese derecho ya han suspendido el examen. Esta voz anti-sionista es inclusiva y moderada. Insiste en que las injusticias a los palestinos se apartan de la misma premisa de nación sobre la que Israel se ha fundado. Las injusticias a los palestinos acompañan a la totalidad de la historia de Palestina en una forma que no puede ser partida para que sea visible sólo en los territorios, incluyendo Gaza, que Israel ocupó en 1967.
Vamos entonces a dejar la cháchara acerca de la “autodefensa” para cosechar simplemente “criticas” contra Israel pero siempre lo legitimita. El origen de la violencia de Gaza esta íntimamente relacionado con la forma en que el estado israelí comenzó su existencia y en cómo se sigue basando en la premisa del apartheid en su misma esencia. Israel no debería se “reformada” o “condenada” sino reemplazada con una estructura igualitaria única para todos los territorios históricos de Palestina.
Pero Israel necesita un ciclo continuado de violencia. En la medida que el ciclo es provocado por la opresión diaria, los israelíes pueden mantener ese refugio en el que pueden seguir unidos y seguir dejando de lado un examen sobre su mentalidad de apartheid. La violencia mantiene la zona en la que esa amenaza existencia vuela cualquier posibilidad de empatía genuina y espíritu igualitario. Al mismo tiempo, la violencia es un medio necesario para reforzar la discutible legitimidad de lo que se reclama como la única alternativa para esa violencia. Esa alternativa no es otra que un llamado “proceso de paz”, supuestamente “moderado”, “sano”, “razonable” , pero que falla constantemente y nadie entiende por qué, Un proceso que pretende dar legitimidad al estado de apartheid de Israel de una vez por todas.
El discurso general ha sido secuestrado de tal modo que las llamadas urgentes para el cese inmediato de la violencia reaniman esa idea imposible, la injusticia esencial que dos estados proyectan asegurará la continuación de la violencia.
Desgraciadamente, la patología de generar violencia contra uno mismo, violencia que diluye y borra el reflejo de apartheid que está en el núcleo de la violencia, tiene éxito solo al precio de generar un odio enorme. La patología israelí traerá paulatina pero ciertamente, lo que los israelíes temen más. En realidad no hay elección para el proyecto nacionalista de las eternas víctimas, sino cometer un suicidio junto con aquello a los que oprimen.
El deseo sublimado sionista de ser odiado es el carburante de la unidad de Israel y sus pretensiones de superioridad moral. La naturaleza autodestructiva, concebida como deseo de autodefensa, se origina en fuerzas profundas y antiguas de las que el sionismo es un mero síntoma. La preservación de las fuerzas auto destructivas asegura que el proyecto nacionalista de apartheid de las eternas victimas será un fenómeno fugaz.
Cuando la mentalidad primordial de la victima, atrapada en el mero nacionalismo, se auto preserva, genera un suicidio colectivo de ese mismo proyecto nacionalista. La autodefensa del suicidio señala la unicidad de apartheid de Israel. La retórica de la “no elección” y de la “legítima defensa”, contienen una escalofriante crónica de un suicido anunciado.
Por ello, a pesar de su poderío militar, Israel es débil; es un estado que se muere y desea destruirse a si mismo. Las naciones más poderosas en el mundo asisten el proceso de suicidio y este hecho llama a la contemplación urgente.
Oren Ber Dor creció en Israel y enseña Filosofía Política y Leyes en la Facultad de Leyes de la Universidad de Southampton, UK.
Su último libro “Thinking About Law: In Silence with Heidegger”, fue publicado en 2007 by Hart Publishing, Oxford. okbendor@yahoo.com
Fuente: Trinity a Tierra

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